martes, 25 de noviembre de 2008

S-Bahn Party

Algunos de los que tenéis facebook habréis visto el evento publicado por ahí. Para los que no, resulta que el viernes pasado se organizó a través del facebook una quedada para coger el tren circular de Berlin (como la linea 6 de Madrid, vamos) en lo ya conocido como S-Bahn Party.


Para empezar llegas al andén donde se ha quedado y ves a cientos de personas aglomeradas viendo pasar los trenes, hasta que de repente, justo antes de que llegue el siguiente tren un grito colectivo se propaga por el gentío y te fijas en la cara de perplejidad del maquinista. Se para y todo el mundo a empujones para entrar.


Una vez dentro ya os lo podéis imaginar, al principio apretados, corriendo en la siguiente estación de vagón a vagón para encontrar un sitio mejor, saltando, cantando (la canción de alcohol varias veces) y haciendo un poquito el capullo por ahí.


Después de cambiarnos dos veces de sentido muy a pesar de los compañeros de residencia que no habían llegado al tren y estaban esperándonos en una estación determinada de repente nos paramos en una y el tren no sale, y no sale, y ahí esperando cosa normal porque con la cantidad de gente que había siempre se abrían las puertas a la fuerza y se retrasaba bastante. Pero el caso es que al final nos asomamos y... ¡los antidisturbios!

Pues nada, todos fuera y con la policía detrás. Lo cierto es que se comportaron, en Madrid ni nos hubieran dejado hacer la fiesta (estuvimos dos horas en los trenes hasta que nos echaron) y cuando nos echaron lo hicieron empujando un pelín y encima esperaban a que mearamos (os juro que esperaron 10 minutos mientras íbamos un grupo a los setos).


Una vez fuera, había al lado un kebap, así que a cenar por segunda vez y de vuelta al tren que se había ido ya la policía.


Tras la segunda cena no quedaba nadie, incluso nuestro grupo se dispersó y yo acabé en el Arena con otras dos chicas hasta que de repente apareció media resi con la que cerramos una noche nevada, original y bastante curiosa.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Dónde vivo.

Si hay algo bueno de donde vivo es su situación. Si hay algo malo es que vivo apartado de todos los estudiantes (la residencia es enorme y yo vivo marginado en el sexto piso del número 30 cuando todo el mundo vive en las 3 primeras plantas de los números 31 y 32), todos los de mi alrededor tienen sobre los 30 años, pocos son alemanes y hay bastante desecho social literalmente hablando(en la residencia hay bastantes que están incluidos en programas de trabajo e inserción social), así que el viejo de 60 años que se pasea todo el día por la residencia desnudo, borracho y meando en las escaleras suele acompañarme bastante en el ascensor mientras me grita que Stalin y Hitler me van a gasear (menos mal que no sabe que soy español porque a más de uno le ha gritado algo sobre Franco). Ah y la habitación es bastante cutre, me parece que ya lo comenté pero ya me quejaré de ello en otro post más adelante.

Como ya os he dicho lo bueno es que vivo en un lugar bastante céntrico. En el número 30 de Köthener Str.. Muy cerca de Potsdamer Platz, del Tiergarten o de Checkpoint Charlie. De hecho no tardo más de 5 minutos andando a cualquiera de estos sitios:



Cada vez que vuelvo de la uni en bici tengo obligatoriamente que atravesar Tiergarten en bici, la verdad es que mientras que no haya llovido y no tenga que ir esquivando charcos enormes que cruzan los embarrados caminos de tierra es un paseo muy agradable.





De camino a mi casa, entre Tiergarten y esta, te puedes encontrar con la Filarmónica de Berlin, un edificio que no se si está en reconstrucción o algo así, pero por las fechas en las que fue construida es un símbolo como otro millar de cosas por aquí.


Y aquí Checkpoint Charlie que no se porqué pero sólo lo he visitado de noche:

Otro día haré una entrada completa de las vistas, que es lo otro único bueno que tiene la residencia (y vivir en un sexto piso marginado). ¡Un saludo!

jueves, 13 de noviembre de 2008

Matrix

Lo siento, siento añadir estas frikadas a mi blog pero no me he podido resistir.



Lo sé, esto es un blog dedicado a mi erasmus en Berlin pero, como blog personal, publico lo que me da la gana.

Via CollegeHumor

martes, 11 de noviembre de 2008

Estocolmo

Hemos inaugurado la temporada de viajes con una visitilla rápida a Esther. Que está en Estocolmo haciendo otro Erasmus. Tres días que la verdad han llegado bastante justos pero en los que lo hemos pasado genial.


Estocolmo es una ciudad muy bonita y los suecos la gente es extremadamente amable y simpática, te saludan con un feliz ¡¡Hey Hey!! (los que fueron al viaje sufrieron mi obsesión con ese saludo), ayudan en lo que pueden con la mayor amabilidad, si sales de fiesta te acompañan a garitos y cuando llegas a ellos... ¡¡te sacan a bailar!! Lo mejor de todo -o no- es que te sacan tanto hombres como mujeres. A mi me sorprendió mucho cuando cada vez que me sentaba por cansacio un tipo me agarraba y me volvía a sacar a la pista de baile.

El mono lo hicimos bastante, sobretodo el penúltimo día en el que encontramos un columpio que no podrían poner en un país incivilizado como el nuestro, ya que la cantidad de muertes por accidentes en esos chismes sería alarmante. Es el que veis en la foto y se podía mover arriba y abajo además de girar en torno al eje. Básicamente se trata de conseguir columpiarse de lateral pero con un contrapeso que es tu compañero, lo que produce que cuando uno esté en su máxima velocidad el otro esté en su punto mínimo así que imaginaros los latigazos que producía cuando nos poníamos bestias de verdad...

Estocolmo es fantástico y tenemos que volver (más que nada porque los billetes te pueden salir fácil en torno a los 10 euros ida y vuelta) cuando el destino llame...


Hasta pronto

lunes, 3 de noviembre de 2008

Fuentes

Hoy, visitando el blog de kirai había una entrada sobre fuentes antiguas por la calle. Y no me he podido resistir a poner las versiones berlinesas de las mismas:


Lo cierto es que justamente esa no funcionaba, pero como es la única que tenía en el archivo fotográfico tendrá que servir. En general las que he probado tienen agua y, pensando el otro día, me he fijado que no hay muchas bocas de incendio para las mangueras de los bomberos ¿tendrán que enchufar ahí las mangueras y darle a la palanquita? ¡Menudos brazos van a sacar!

viernes, 31 de octubre de 2008

Punto, punto, punto

Esta es una entrada de felicidad, de satisfacción, de una completa alegría porque... bueno, al final de la entrada varéis el por qué.

He ido al uni en metro tranquilamente. Los viernes sólo tengo una clase de 10 a 12 y después se acabó (tras un miércoles de 10 a 16h. y los jueves de 8 a 18h. yo creo que me lo merezco). Bueno, el caso es que se ha sentado una mujer de más de 30 años que, como mucha gente, se iba entreteniendo en el metro. Lo curioso es que no iba ni leyendo, ni escuchando música, ni jugando a un videojuego, ni escribiendo sino ¡haciendo ganchillo! Un jersey de abuela para un chaval de unos 12 años. Con un montón de dibujitos geométricos muy currados. Me fijo un poco más y la mujer lleva calcetines de punto, jersey de punto y bufanda de punto. ¡Se hace la mitad de su ropa ella misma! ¡Y mientras va en el metro! La gente de por aquí me encanta, son agradables y tienen un alto grado de individualidad y se personalizan, es decir, cada uno con sus pintas (y menudas pintas llevan algunos).



El caso es que llego a la mi clase, que está en mi edificio favorito (tengo 6 horas a la semana en este edificio) que curiosamente es de geología. En la foto el de la derecha, con los tubitos de colores en la entrada. Es bastante antiguo y me encanta: techos altos, escaleras chulísimas, una fachada bastante bonita (no me refiero a la de la foto) y además las clases están, a pesar de todo, modernizadas y bastante automatizadas (pizarras que se mueven con un botoncito, así como las persianas y las cortinas). Entro en mi clase y charlo con el profesor y sí, que sí, ya es casi seguro. ¡¡¡¡¡¡Tengo la asignatura de proyectos casi convalidada!!!!!! Y me produce tanta satisfacción porque me a llevado 2 semanas encontrarla, conseguir hablar con los profesores (uno es bastante mayor y casi no habla inglés) y que el tutor de España la aceptara (los que lo conocéis comprenderéis por lo que estoy pasando). Así que si todo sale bien sólo tendré el año que viene dos troncales y el proyecto. Con un poquito de suerte una troncal y el proyecto y con muchísima suerte sólo el proyecto (y alguna optativa claro).

lunes, 27 de octubre de 2008

Una noche en la ópera


Hace un par de noches estábamos paseando por Unter den Linden, la calle que va desde la puerta de Brandemburgo hasta Alexanderplatz, para ver Berlin con una iluminación especial: Los edificios con luces de colorines, láseres verdes apuntando al cielo o rótulos en la puerta de Brandemburgo. Esto acabó la semana pasada, así que lo siento para las futuras visitas.

El caso es que nos paramos frente a la ópera de susodicha calle y de repente un hombre con esmoquin y una mujer de traje largo se paran frente a nosotros y nos ofrecen dos entradas para la ópera... ¡en primera fila! Éramos 5 y yo como un tonto me callé para que algún otro entrara. Pues mira tú por dónde que sólo Andreas (un chico sueco) quería aprovechar así que sin dudarlo le dije que a dentro, que una oportunidad así no se debía perder.


Así pues ya dentro, nos sentamos, bien centraditos, delante y dejándonos el cuello para leer los subtítulos en alemán que estaban casi en el techo encima del escenario, porque claro, la ópera es de Tschaikowsky y yo mucho ruso no entiendo y menos cantado. Con mi magnífico alemán no me entero de más de la mitad de lo que dicen los dichosos subtítulos pero da igual, lo cierto es que estaba muy bien montado y a mi la hora y pico que duró el segundo acto (sí, por desgracia solo asistimos al segundo acto) se me pasó volando.

La obra triste, gris, depresiva, los únicos colores que se ven son los de dos monigotes, uno rojo y otro amarillo, que no parecen amigables ninguno de los dos. Esto tiene mucho sentido si tenemos en cuenta que es rusa y de autores de algo rusos aparte de Tschaikowsky, yo sólo conozco a Dostoievski y creo que sus obras tampoco eran muy alegres.


Lo cierto es que a pesar de lo depresivo de la obra yo disfruté muchísimo y tanto la orquesta como los actores estuvieron fantásticos.

Al acabar la ópera nos bajamos hasta Alexanderplatz y de vuelta a casa. Este tipo de cosas, que no pasan mucho, son las que siempre recuerdas, aunque sea una tontería como ver sólo media ópera.